Cómo motivar a tus hijos para que realicen deporte

El deporte es una práctica que conlleva muchos beneficios para la persona que lo practica y para aquellas que la rodean. En ocasiones, es difícil comenzar con esta práctica deportiva y tener la motivación suficiente para convertirlo en un hábito.

A continuación, te presentamos 8 estrategias que puedes aplicar en el ámbito familiar para conseguir motivar a tus hijos o hijas para que lo realicen.

 

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  • Ellos y ellas son quienes deben escoger qué deporte practicar.

Obligarles a practicar un deporte en concreto, sin atender a sus demandas o gustos, además de ser una mala estrategia para motivar, puede provocar frustraciones y dejarán de disfrutar de él. Existe una amplia variedad de deportes, de modo que es conveniente dejar de lado las preferencias personales para que sea nuestro hijo o hija quien escoja uno en función de lo que le gusta, de sus habilidades, objetivos, etc.

 

  • Exponerles distintas opciones.

No existen deportes mejores que otros (a pesar de que algunos sean más populares) pues de todos se aprende y se adquieren habilidades. Por ello, conseguir que conozcan muchos (ya sea viéndolos a través de la televisión, en directo o simplemente hablando de ellos) favorecerá que dispongan de un abanico más grande de opciones entre las que podrán escoger con mayor libertad y conocimiento. Darle opciones será una gran herramienta para motivar.

 

  • Ganar y/o perder no es el objetivo principal.

A través del deporte, los niños y niñas adquieren destrezas relacionadas con este, además de valores y habilidades sociales que les ayudan a relacionarse mejor con otras personas. Todos estos factores son más importantes que el hecho de ganar o perder. Si se enfoca la práctica deportiva exclusivamente al resultado de la competición, costará más que se consigan esos beneficios. Por ello, lo más adecuado es trabajar con ellos y ellas para que comprendan que lo más importante es disfrutar y aprender.

 

  • Motivar con actividad física en familia.

Compartir la actividad física con la familia es una buena forma de iniciarles en su práctica. Además, puede aprovecharse ese espacio para enseñar los beneficios que tiene, las distintas formas que existen de reaccionar cuando se pierde o se gana, cómo respetar al rival, etc.

 

  • Ser un modelo de referencia.

Uno de los principales medios por los que los niños y las niñas aprenden a comportarse es mediante la observación hacia sus padres y madres. Por esta razón, es fundamental tener una vida activa, en lo que a la actividad física se refiere, que puedan percibir e imitar. Del mismo modo ocurre con otras rutinas de vida saludable, como lo es una adecuada alimentación.

 

  • Distribuir el tiempo.

Ayudarles a planificar sus horarios, de modo que dispongan de tiempo suficiente para sus responsabilidades académicas, para practicar el deporte y para disfrutar de otras actividades de ocio o aficiones. Así, se crean rutinas que les ayudarán a organizarse y adaptarse mejor a la actividad. Además, es importante evitar la sobrecarga de horas dedicadas a cualquiera de las mencionadas.

 

Valorar su esfuerzo y destacar los aspectos positivos de ellos y ellas. Hacer un seguimiento sobre cómo se siente y se percibe a sí mismo o misma practicando el deporte. Ser un apoyo constante para que esa práctica no se convierta en una fuente de preocupaciones o inseguridades.

 

  • Practicar ese deporte en casa.

Si su hijo o hija tiene dificultades en el deporte que practica, es positivo practicarlo de forma conjunta en casa si existe la posibilidad. Así, potenciará sus habilidades con más calma y sin ninguna presión debida a la presencia de otros compañeros o compañeras, o del entrenador o entrenadora.

 

Julia Álvarez

Alumna en prácticas de la Universidad de la Laguna

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